LA INCOMODIDAD DE SER LIBRES

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Dejemos algo claro desde el principio, no tengo nada que ofrecer. No vendo nada. No ofrezco nada a cambio…

Pertenezco a una generación que ofrecía desdenes…

Por lo tanto si buscas satisfacción al leer, quizás sería buena idea buscar en otro lado.

La sinceridad camina de la mano de la soledad, por la vereda menos transitada y más fría del barrio.

Hay cosas que si no se dicen tal cual son, es mejor callarse y no decir nada.

La belleza es un concepto que cambia según quien lo considere, así que si pretendes escribir algo bello, antes de comenzar ya estarás destinado al fracaso. Y si pretendes leer algo bello, siempre abriga la sospecha de que quien lo escribió piense que es una reverenda bazofia, aunque no te lo diga.

No malgastes los preciosos minutos de los que está hecha tu vida buscando lecturas agradables, recuerda que todo lo agradable esconde bajo el sombrero, siempre, un aroma a hipocresía.

Estamos cada vez más acostumbrados a vivir nuestras vidas buscando la satisfacción inmediata en todo lo que hacemos. Extendemos la mano, tomamos el control remoto, y encendemos la TV, la radio, el aire acondicionado, el fuego, corremos las cortinas, abrimos el portón, le sacamos el seguro al auto, hacemos una llamada telefónica…. y podría seguir enumerando cosas que podemos hacer de inmediato a lo largo tres o cuatro carillas. El confort es algo que hemos buscado durante años, y creo que la ardua y desgastante búsqueda llevada adelante por nuestros antepasados durante siglos nos legitiman como justos herederos del confort que hoy podemos obtener, de cumplir con ciertos cánones sociales. Por lo tanto, y repito el concepto con otra frase, merecemos el confort que tenemos; y es muy justo que gocemos de él, si estamos dispuestos a pagar el precio (no hablo de dinero, o por lo menos, no sólo de dinero). Lo que sucede es que sospecho que la mayoría ni siquiera piensa en la posibilidad del costo a cambio de. Creo, mejor dicho, estoy seguro, que la mayoría están convencidos que el único precio que pagan por el confort del que gozan es monetario. Y entonces, el razonamiento mas sencillo, no el mas práctico, ya que sencillez y practicidad no son lo mismo; es el siguiente: trabajo 12 horas por día, no estoy despierto en mi casa casi nunca, de mi salario aporto un 40% en impuestos, por lo tanto es justo que cuando estoy en mi casa, aunque esté durmiendo, goce de un mínimo de confort que puedo pagar; y una vez pagado, ya está, es mío, es un trato justo. Lo que ni siquiera toman en cuenta la mayoría es el costo generacional que tiene habituarse a ciertas conductas sin siquiera analizarlas; esto es, desarrollo circuitos neuronales sencillos para lograr cierta tarea, y de inmediato obtengo una recompensa, y de inmediato me siento bien. Me acostumbro a by passear conflictos; esto es, me siento bien tomando atajos y llegando más pronto a cierta sensación de bienestar. Lo que no tengo en cuenta es lo siguiente:

1- cuanto más rápido logro lo que quiero, menos dura lo logrado; esta sensación de bienestar obtenida es cada vez más efímera.

2- los circuitos neuronales (lo que ocurre en mi cerebro mientras llevo a cabo una tarea), cuando son sencillos, definen nuestra zona de confort; y la manera natural de lograrlos sería la siguiente: mientras aprendo una nueva destreza estoy creando conexiones neuronales nuevas (o habilitando conexiones preexistentes, no usadas), una vez que domino dicha destreza puedo llevarla a cabo utilizando un circuito neuronal más simple que el anterior (el que me permitió aprender la destreza en cuestión), puedo tomar una atajo en éste circuito ( by passearlo) y generar así un circuito más simple para lograr lo mismo, esto genera dos tipos de sensaciones: una sensación de bienestar profundo, duradero, más tranquilo, que es el generado por el hecho de haber aprendido algo nuevo atravesando cierta dificultad; y otra sensación de bienestar más superficial, menos duradera, aunque más explosiva; que es la que experimentamos al arribar a nuestra zona de confort. No pretendo deslegitimar la sensación de bienestar última, ya que es absolutamente necesaria, pero, convengamos que es genuina y más satisfactoria por la relación que tiene con la primera sensación de bienestar descripta. Podríamos decir que el bienestar de encontrarnos en nuestra zona de confort, está parado sobre los hombros de la dificultad en aprender algo nuevo: dicho así, sin la dificultad primera, el bienestar ya conocido previamente que se vuelve a experimentar una y otra vez, no es más que un efímero y fugaz sentimiento que se encuentra al ras del piso, y nunca va a llegar a la sensación de elevación del bienestar experimentado luego de sortear la dificultad de lograr un nuevo conocimiento. Y el hecho de adquirir nuevos conocimientos es lo que nos hace libres, aprehender conocimientos nos hace libres; cuanto más conocimientos adquirimos, cuanto más destrezas dominamos, cuanto más aprendemos, más libres somos.

Esto se aplica a todo lo que ocurre en nuestra efímera y fugaz existencia.

No creo en las personas que transitan descalzas por la parte más empedrada del camino, y se jactan de lo mucho que sangran sus pies.

No creo que renunciar a ciertos placeres, gustos, vicios, te haga una persona más sabia; lo único que te hace es una persona que renuncia a ciertos placeres, gustos, vicios.

Lo repito, por si no quedó claro: somos justos herederos del confort.

Pero si nos acostumbramos a experimentar dicho confort para lograr cierto bienestar, y esta es la única forma de lograrlo de la que somos capaces; poco a poco vamos a ir perdiendo la capacidad de aprender. Aprender de verdad, esto es obtener una destreza nueva, destreza que puede ser física, intelectual, emocional; y todas las combinaciones posibles entre ellas. Y nos iremos poco a poco engañando, creyendo que dominamos ciertas aptitudes, cuando en realidad lo único que hacemos es movernos elegantemente, pavoneándonos dentro de nuestra zona de confort. Y lo seguiremos haciendo, una y otra vez, día tras día, años tras años… y como la naturaleza es sabia…..bueno, lo podríamos discutir, no?…favorece que alguien que se siente cómodo pueda engendrar descendencia y criarla de la manera que le resulte mas fácil…. Creo que ya van entendiendo a lo que me refería con lo de costo generacional….

Piensen por un segundo en el prototipo de el hombre libre (si tengo que aclarar aquí que no estoy haciendo distinción de género, creo que ahora sí te equivocaste de lectura), en la primera imagen que les viene a la cabeza cuando piensan en un hombre libre; no lo analicen, no se hagan trampa, simplemente traten de visualizar la primera imagen, la que aparece al instante cuando pensaron en éste concepto. Habrá seguramente muchas imágenes distintas, según quien lo piense; pero me atrevo a arriesgar que todas tienen algo en común, en todas ellas el hombre libre tiene algo de salvaje. En mayor o menor medida, seguramente esa imagen posee alguna característica que lo identifica como alguien antisocial, inadaptado, estropeado. Saben porque? Porque no existe libertad sin incomodidad. No existe libertad sin dificultad. No existe libertad sin esfuerzo. Ser libre es una lucha continua, una lucha prácticamente imposible. El concepto de libertad no es absoluto, el concepto de libertad es un continuo. Nadie es absolutamente libre, pero hay tipos (otra vez, sin distinción de géneros) que viven sus vidas guiados por sus propios impulsos, arremetiendo contra lo establecido, gritando a voz en cuello las peores maldiciones en los lugares más sagrados y…. aprendiendo todo el tiempo; siempre por fuera de lo establecido, lo que los hace tener que solucionar conflictos todo el tiempo, siempre tratando de vivir de forma independiente en un mundo en donde todo está diseñado para que siempre dependamos de algo.

No estoy sugiriendo que todos vivamos como éstos tipos, dejando detrás una polvareda cada vez que se van; no estoy sugiriendo que todos caminen por la calle como éstas minas, llevándose todo por delante. Pero por lo menos podrían hacer una cosa, si es que quieren, claro… si es que por lo menos en ésto quieren que sus hijos o sus amantes se sientan orgullosos de ustedes.

Podrían hablar, escuchar música, componerla, escribir y elegir vuestras lecturas como si fueran uno de ellos.

LQM

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3 comentarios en “LA INCOMODIDAD DE SER LIBRES

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