LA ABSURDA ILUSIÓN DE LA INMORTALIDAD

Código de registro: 1607038291043

 

Todo el tiempo estamos tomando decisiones, consciente o inconscientemente. No existe un solo instante de nuestras vidas que no implique una decisión previamente tomada (1). Está en nosotros ser conscientes de las decisiones que guían el rumbo de nuestras vidas.

Las decisiones que decidimos no tomar, también implican una toma de decisión,  al decidir no realizar una elección determinada. En forma activa, podemos elegir no elegir. Cuando la elección es no elegir la actitud es activa, y nos hacemos cargo de ésta elección, siendo conscientes de las consecuencias que ésta elección implica. Cuando la opción es la inacción, ésta postura también implica necesariamente una consecuencia determinada; la diferencia está en que nuestra determinación consciente es no hacernos cargo de las consecuencias derivadas de nuestra elección no tomada.  Pero, y acá está lo importante, éstas consecuencias están directamente determinadas por nosotros; así, somos los responsables directos de las consecuencias generadas por nuestra inacción, por nuestra no elección.

Bien, entonces que nos lleva a elegir o no elegir en determinadas circunstancias; y que nos lleva a ignorar las necesidad de hacerlo, optando por la inacción?

Lo que nos lleva a elegir o no elegir es nuestra propia historia personal, que a su vez está determinada por la manera en que nos educamos y nos educaron. Aquí se suma la historia personal de quien o quienes nos educaron y; obviamente, de quienes educaron a éstos últimos, y así sucesivamente. También influye el entorno en el que vivimos y la manera en que encaramos una situación de incomodidad frente a una de pasiva comodidad (2). Porque enfrentarnos en forma consciente a la situación de tomar una decisión es, ciertamente, una situación incómoda. Que nos puede resultar más o menos trabajosa, nos puede generar más o menos estrés, pero es, sin lugar a dudas, un desafío a enfrentar. Situarse analíticamente en la situación de tener que tomar una decisión, no constituye para nadie una zona de confort.

Lo que nos lleva a optar por la inacción, es también todo esto; pero tiene que haber algún determinante más, sino la elección sería una de las dos anteriores, dado que las razones son las mismas. Y éste determinante que hace la diferencia, y nos hunde en la inacción, cual es?

La ilusión de ser inmortales.

Al escribirlo resulta absurdo, al leerlo resulta más absurdo aún; entonces, porque vivimos y tomamos decisiones a diario como si fuera verdaderamente posible que en los días o meses venideros logremos la inmortalidad?  La respuesta mas simple es, porque íntimamente abrigamos esa ilusión; aunque no seamos plenamente conscientes de esto… o si?

 

(1) Ensayo Porque actuar de una u otra manera.PORQUE ACTUAR DE UNA U OTRA MANERA                                                                                                                                                           (2) Ensayo La incomodidad de ser libres. LA INCOMODIDAD DE SER LIBRES

Antes de seguir analizando esta aventurada, y para mí verdadera, respuesta, tratemos de definir que entendemos por inmortalidad en términos funcionales. Voy a tratar de ser lo más claro y simple posible con esto último.

Todos sabemos a qué nos referimos al hablar de inmortalidad, bien. Me gustaría diferenciar dos conceptos que, a mi juicio, son complementarios. Al primero lo voy a llamar inmortalidad teórica, y lo podría definir, de hecho lo voy a hacer, como la capacidad de vivir indefinidamente; o, usando una definición alternativa a la anterior, como la capacidad de no morir. Y éste es el concepto de inmortalidad que todos manejamos en forma consciente. Al segundo concepto lo voy a llamar inmortalidad en términos funcionales, o inmortalidad práctica, y lo voy a definir como las consecuencias derivadas de la inmortalidad. Aquí aparece una aparente falsedad, y es la siguiente: igualar una condición a sus consecuencias. Esto se debe a que hay situaciones que son muy difíciles de demostrar de forma directa; y la manera en que actúa alguien que es inmortal es una de ellas; dado que la inmortalidad no existe, entonces se torna muy difícil tratar de definir como actuaría alguien que posee una condición que no existe y que está determinando su manera de proceder, o no proceder. Se torna muy difícil…pero no imposible. Si yo puedo demostrar  que la única manera de que aparezcan algunas consecuencias bien definidas es por la existencia de una condición también bien definida; entonces yo puedo afirmar que no pueden existir unas sin otras. Y si es imposible que existan por separado, entonces unas son extensiones de otras; así puedo asegurar que la extensión de algo (una condición, por ejemplo), es parte constitutiva de esa misma condición.

Con respecto a la inmortalidad y sus consecuencias, estas últimas son equiparables a la inmortalidad cuando están generadas exclusivamente por ésta y no existirían de no ser por la existencia de la misma. Sabemos que la existencia de la inmortalidad no es real, pero para nuestro inconsciente esto no es relevante.  Éstas consecuencias son algunas de nuestras decisiones; la existencia de éste tipo de decisiones son razón suficiente para afirmar que, de ser lógicas éstas últimas, la inmortalidad es la causante de las mismas. Así puedo decir sin temor a equivocarme que éstas decisiones son la inmortalidad; o si les suena demasiado incómodo ser tan pragmáticos, podemos decir que éstas decisiones dejan de manifiesto que las mismas están precedidas por una inmortalidad asumida, lo que en definitiva a fines prácticos es lo mismo. Además ésta es una inmortalidad inconscientemente asumida. Y esto último es más fácil de explicar de lo que parece, existe una inmortalidad inconscientemente asumida cuando tomamos decisiones basadas en razones que sólo son lógicas si es cierta la existencia de ésta inmortalidad. Y cuando ésta condición no es asumida en forma consciente, en el caso de la inmortalidad en la inmensa mayoría de los casos (nadie, en su sano juicio, puede asumir que es inmortal y actuar en consecuencia), ésta  es inconsciente.

Entonces, como identificamos cuales son las decisiones que tomamos basados en la ilusión de ser inmortales. Fácil. Son aquellas que sólo podría tomar alguien que tiene todo el tiempo necesario. Necesario para qué? Para lo que sea. Para que se den todas las situaciones que sean necesarias. Y esto no es mucho tiempo, esto es todo el tiempo. Y todo el tiempo, es la eternidad. Y alguien que tiene la eternidad de su lado es un inmortal…. o un iluso.

Uy!!!… me olvidaba que hay instituciones que prometen la inmortalidad… que hacemos con esto? Bueno, en realidad la prometen en un estado un poquito diferente de las cosas y el tiempo… así que no hay conflicto con respecto a lo que estoy planteando; entonces, si bien me sería más fácil decir que lo que prometen es mentira (creo que algunos de ustedes ya lo sospechaba…), aclaremos que lo que planteo es la toma de decisiones que se definen en este plano de existencia, sin revancha en otras hipotéticas vidas y/o estados del espíritu o alma.

Bien, así lo que planteo es que muchas decisiones que tomamos, algunas trascendentales, en nuestras vidas, están basadas en una condición inexistente; y ésta condición ni siquiera es consciente para nosotros, así estamos eligiendo según razones que no existen.  Pero además de no existir, ésta razón nos lleva a tomar una decisión, siendo inconscientes de que la tomamos por dicha razón. Con lo que ni siquiera nos queda la excusa de haber decidido por la razón equivocada. Es tan triste y desolador pensar que tomamos una gran decisión basados en una razón (la condición de ser inmortal) que no existe, y que además ésta razón es decisiva por el único hecho de ser inconsciente (de lo contrario nunca tendría chances de ser tomada en cuenta), que enseguida le encontramos una explicación lógica a la decisión tomada; lógica y errónea.

Es lógico y erróneo decidir de acuerdo a : inclinaciones políticas cuando lo que estoy decidiendo afecta a personas que tienen una visión política distinta a nosotros, convicciones religiosas cuando lo que estoy decidiendo acarrea consecuencias a individuos que no somos nosotros y que no forman parte de una comunidad religiosa en particular, inclinaciones filosóficas cuando éstas inclinaciones no son compartidas por los demás que son alcanzados por ésta decisión, elecciones estéticas cuando la estética generada por ésta decisión afecta a otros que no comparten nuestra  visión. Parece muy sencillo, se trata de tolerancia y aceptación de la individualidad de cada uno…  civilización. Entonces porque no lo hacemos? Porque creemos que hay tiempo suficiente…. La absurda ilusión de la inmortalidad… Tiempo para que? Para solucionarlo, o para volver a elegir, y ésa vez sí…vamos a ser justos. Es eso, o es que somos unos reverendos hijos de puta, no hay otra explicación. Cuando hay un error en una elección, tiene que haber una razón para ésta elección, y si asumimos erróneamente que ésta razón es la correcta, bueno, nos equivocamos. Mala elección bienintencionada. Cuando no existe una razón; o peor aún, nos inventamos una (partido político, dios, patria, corriente filosófica, movimiento cultural): mala elección a secas.

Las malas elecciones a secas son tomadas por malas personas, a secas. Los errores son cometidos por todo el resto.

Y si nos ponemos prácticos? Si tiramos ejemplos? Mejor aún, generemos preguntas. Y voy a hacerlo en orden creciente de intensidad, como imaginándome que a cada pregunta generada alguien más deja de leer; porque? Porque así se debe escribir. No hay otra manera. Es la diferencia entre creación literaria y folleto informativo. Si al final de la lectura queda un lector, uno sólo, por más infeliz que éste sea, incluyendo entre los lectores probables al propio escritor, y éste hipotético único lector no se está revolcando de asco por lo que leyó (o lo está haciendo con ganas, convicción y genuina rabia), entonces todo el proceso creativo valió la pena.  Todo lo escrito encuentra su razón de ser en ese hipotético único lector sobreviviente.

Entonces las preguntas son:

Porque decidimos generarle una estética a nuestros hijos que jamás nos la impondríamos si tuviéramos su edad y la capacidad de elegir?

Porque le exigimos una estética determinada a nuestros amigos, eligiendo compinches como si estuviéramos seleccionando clones nuestros; yendo así contra toda lógica de elección grupal que nos dice que los grupos se enriquecen con la diversidad de sus componentes, lo que genera grupos, sociedades, más interesantes y con más recursos?

Porque decidimos apoyar a un partido político cualquiera, cómo si se tratara de un equipo de fútbol o una competencia escolar, por obediencia partidaria, identificación grupal o portación de banderas y colores, en una decisión que genera consecuencias a las que jamás querríamos que estén expuestos nuestros hijos o amigos?

Porque decidimos iniciar en una religión, lavando, adornando, marcando, mutilando a alguien; que es totalmente inconsciente de las consecuencias que tiene ésta decisión que él no está tomando?

Porque el cretino de turno tiene la capacidad dictatorial, que nosotros le permitimos tener, de anular, vetar, decisiones tomadas democráticamente (aunque individualmente muchos, no la mayoría, no las compartan), teniendo ésta decisión la consecuencia de llevarse consigo vidas humanas, y éste mismo cretino no es sometido a un juicio por homicidio?

Porque seguimos respondiendo?:  y sí… es obvio que pasara…se lo buscó.

A esta altura ya no importa cuál es la situación que provocó que se emitiera este último juicio, porque sea cual sea, el juicio define una manera de actuar, de reaccionar, de elegir o, mejor aún, de no actuar, de no reaccionar, de no elegir; mas allá de la situación analizada (siempre violenta, en uno u otro sentido).

Se lo buscó….

Y, que buscamos nosotros? Buscamos algo? O mejor, cómo lo buscamos?

Tal vez… no!, no tal vez; seguramente, también nos lo buscamos.

No importa… hay tiempo, la próxima vez, cuando vuelva a ocurrir emitiré un juicio, y actuaré en consecuencia de manera justa… no emitiré un discriminatorio, xenófobo, mediocre,  homofóbico, fundamentalista, ovejuno “es obvio que pasara”… la próxima vez… porque hay   tiempo… porque….somos inmortales. Si, es eso, soy inmortal, porque….hijo de puta… no, no soy. Tengo estudio/trabajo, tengo familia, voy al club/iglesia, pago mis impuestos, y me respetan, y si soy parte de todo eso, bueno, obviamente no soy un hijo de puta, entonces…listo, soy inmortal, y tengo tiempo, y seguramente voy a tener una segunda oportunidad, y una tercera, y una cuarta, y una…

Así que, estimado hipotético único lector sobreviviente, ahora que sólo quedamos vos y yo, ahora que estamos mano a mano, contáme que es lo que sos? Un estúpido e ignorante, pero bienintencionado ser humano que se cree inmortal? O un reverendo hijo de  puta?

Contámelo vos; porque yo, ya lo descubrí hace tiempo.

 

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