LA ÚNICA REVOLUCIÓN POSIBLE

Código de registro: 1609029085648

 

La única revolución posible es la intelectual y, dentro de ésta, la artística. Todas las demás están destinadas, tarde o temprano, a la evaporación.

Hay muchas revoluciones que se proyectan, pocas que se concretan; la única que perdura en el tiempo es la de carácter individual.

La revolución planeada y llevada a cabo en forma colectiva, funciona en el orden teórico, como ejercicio de pensamiento o como experimento socio-cultural. La única revolución que genera cambios permanentes es la Revolución Personal.

Todo cambio social debe, necesariamente, gestarse como cambio individual. Cualquier proceso que evite éste primer paso está, inexorablemente, destinado al fracaso, a la dilución, al olvido o al lento declinar de sus ideales; transformándose progresivamente en la práctica en algo totalmente distinto a sus preceptos teórico-fundacionales. Siempre, al comienzo y durante todo su proceso, se debe encontrar el individuo en el que se genera el cambio, y es éste el que debe permanecer convencido en todo instante. A esto lo llamamos Revolución Personal… y es la única posible. El único que cambia es el individuo, el cambio social sobreviene por añadidura, como consecuencia. Nunca un cambio social colectivo que se geste como tal, provocará un cambio individual que se mantenga en el tiempo; tarde o temprano, el peso de las horas, de los días, de los años o de las futuras generaciones lo aplastará, volviéndolo obsoleto desde el punto de vista práctico.

Revolución y evolución son sinónimos, implican un cambio, una transformación. Una de las 5 definiciones de la RAE de evolucionar es: mudar de actitud, de conducta o de propósito(o, como yo lo prefiero: revolucionar); y una de las 7 definiciones de la RAE de revolución es: cambio rápido y profundo en cualquier cosa (o, como yo lo prefiero: evolución). El peso histórico que recae sobre esa R inicial de revolución no sólo es desmedido, sino que también es ilógico. Al pronunciar la palabra revolución inmediatamente la asociamos con acontecimientos políticos-partidarios; y si bien esto no es incorrecto y es totalmente válido, esta manera de interpretarla es limitada. Cargar a esa R inicial con la responsabilidad de diferenciar el concepto de revolución del de evolución, más allá de una distinción en el tiempo en el que se producen ciertos cambios, es querer disfrazar una palabra dotándola de todo un peso histórico que no tiene, ni va a tener nunca. El peso histórico y la connotación romántica se la dan los hechos, la historia en sí; pero, de ninguna manera la etimología .El concepto de revolución es mucho más amplio que la acepción política que conlleva y, de hecho, sería imposible pensar en la existencia de una revolución política (partidaria o no) sin la existencia previa y causal de una revolución intelectual. Bueno, me pueden decir que una revolución política es una revolución intelectual…  si es así llamésmole entonces intelectual, porque si se denominan distinto, son distintas, al menos en algo. Y sí, son distintas; en que? En lo siguiente. La revolución política implica un ideario partidario, necesariamente. La revolución social implica un bagaje sociológico que la sostenga. La revolución estética, necesita de un cambio cualitativo en la percepción de algo (imagen, estilo, sonido). Todas estas necesitan como condición sin la cual no pueden existir, un sostén intelectual que las contenga. Sin embargo la revolución intelectual, no implica necesariamente una revolución política, social o estética. La revolución intelectual es mucho, muchísimo, más amplia que cada una de las anteriores. Puedo tener la revolución intelectual más determinante, sin que ésta provoque ni un solo cambio político-partidario. Entonces es correcto decir que la revolución política es una revolución intelectual, al menos en su gestación. Pero es necesario aclarar, siempre, que una revolución intelectual no es; necesariamente, una revolución política. Así, la manera de asegurar  la permanencia en el tiempo de los cambios provocados por una revolución cualquiera (estética, política, industrial) es que esté precedida por la revolución intelectual correspondiente. Porque, lo repetimos, ésta última es la única que perdura en el tiempo.

Y entendiendo como Arte la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginario con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros (RAE); o, si así lo prefieren; como la capacidad o habilidad para hacer algo (RAE). O, como yo lo prefiero, como la única manera digna de realizar algo que pretenda ser medianamente interesante. Queda claro que la única forma de plasmar una Revolución intelectual es artísticamente. La Revolución Artística, como crisol de la Revolución intelectual.

Una nueva manera de entender algo (revolución intelectual), generada por un proceso cognitivo que adapte maneras distintas de analizar ese algo (evolución intelectual); solo se gesta en forma efectiva en un ambiente de pensamiento Artístico (imaginar creativamente como diseñar aquella nueva manera de entender algo). La Revolución Artística como crisol de una revolución intelectual…

Una vez generada y entendida una nueva manera de ver/mostrar ciertas cosas (creación artística), depende de cada uno darle el soporte adecuado para que se perpetúe en el tiempo transformándose en una nueva línea de expresión. Y es este un trabajo de orden individual, es el individuo, una vez más, el responsable de eternizar (sí, eternizar) esta nueva forma de expresión. Una vez entendida una nueva idea como creación artística, y luego asimilada artísticamente por el individuo, puede ser transmitida y contagiada en forma efectiva. Esto es con el fervor y entusiasmo suficiente, como para que sus características no sean suavizadas. Y así, se transformará en movimiento. Entendiendo a éste, como el convencimiento colectivo de la necesidad y/o preferencia de vivir ciertas cosas de manera distinta que hasta entonces. O sea, movimiento cultural.

Y ahora sí, una vez lograda una nueva idea como Revolución Artística Personal, que genera una revolución intelectual que luego se colectiviza,  podrá ésta ser el germen para otras futuras revoluciones; sean éstas políticas, estéticas, educativas. Y todo cambio que se produzca en éste proceso resultará en una nueva manera de ver y entender provocada por éstas últimas posibles revoluciones resultantes. Pero la original, la que provocó el movimiento cultural primero, ya no cambiará; podrá preferirse o no frente a otros cambios similares, se amalgamará con otros, y será integrada a otros movimientos culturales, pero su estructura artística le dotará de la capacidad de eternizarse.

El arte será la única posibilidad cierta de escapar a la fugacidad brutal de nuestra existencia.

Es por esto que, la única revolución posible es la Intelectual y, dentro de ésta, la Revolución Artística; y el único responsable de llevarla a cabo es el individuo. Que será el único capaz de salvar a la sociedad de perecer, mediante una acción de carácter individual: la creación artística.

Nos salvamos?

O nos seguimos hundiendo en lo efímero?

 

 

 

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